UN SUEÑO, UNA ESPERANZA
Él tenía un
sueño por cumplir, el cual se desboronó en segundos.
Luis Mario suele vestir con pantalón suelto, camisa, sombrero
y zapatos elegantes, vive en una habitación sucia y desordenada y aunque queda
en su propia casa, la entrada a su habitación queda por la parte de afuera.
Pareciera que este hombre se excluye de su familia; pero él dice estar satisfecho
con la vida que ha llevado. Tiene 78 años de edad, vive en el Overo, en
Bugalagrande. Quema carbón y arregla árboles para conseguir algo de dinero y
sobrevivir con él.
De niño (más o menos unos 9 años) tenía muchos sueños como
ser contador. Él recuerda sus épocas de rebeldía, cuando contestaba feo y hacia
todo lo posible para llevarle la contraria a todos. Vivía con su abuela y sus tías,
ayudaba con las tareas del hogar pero aun así asistía en una escuela en Roldanillo.
Como en la vida nada es seguro, en un minuto le cambió la
vida. Un día Luis Mario estaba en la
escuela y un profesor le preguntó algo del tema de estudiar y como él le
contestó mal el profesor le pegó con una regla, Luis Mario en ese momento cogió una pluma de escribir, le chuzó un ojo a
su profesor. Le toco irse del pueblo porque en Roldanillo todos se conocen y le
iban a hacer bullyng y además para no tener problemas con la ley, ya no pudo
volver a estudiar, por lo que sus sueños de ser contador se desboronaron. Actualmente
la contabilidad ya no le llama la atención.
Durante varios años viajó por muchos departamentos y en cada
uno conseguía una novia. Aproxidamente
tuvo 12 hijos de distintas mujeres, uno en cada departamento, se iba y de ahí
no volvían a saber de él.
Su historia muestra como nos puede cambiar la vida con un
pequeño error cometido, puede ser tan grave o no tanto pero siempre nos puede
traer consecuencias si no pensamos lo que hacemos decimos y expresamos.
Fue difícil
hablar con él porque había que repetirle las preguntas varias veces, se mostró
frio y con cierto desinterés, pero el hielo también quema así que solo él sabe
lo que siente al contar su historia.
Por Luisa
María Martínez, grado 8°
Para empezar tengamos en cuenta
que Martha no tuvo niñez, nunca conoció
una muñeca o juguete alguno. Conoció a
un hombre, Reinaldo, del que se enamoró
muy joven y se casó a los 27 años, entonces la vida le cambió a una mejor porque salió del
encierro que sus padres le dieron. A los 28 años tuvo su primer hijo Yeison, a
los 4 años nació su hijo menor. Todo cambió repentinamente pues la presencia de
la guerrilla empezó a hacer su vida más intranquila en el lugar donde
habitaban.
Después de haber soportado estar
en medio del conflicto armado, se fueron a vivir a otras tierras buscando la
paz y un mejor futuro para sus hijos. Llegaron a vivir en una pieza en el
municipio de Bugalagrande. Reinaldo se puso a cortar caña, mientras Martha
vendía chorizos, hasta que fue ahorrando para comprarse una máquina de coser.
Aprendió hacer muchos arreglos, aprendió bisutería y cuanta cosa veía necesaria
para sacar su familia adelante, afortunadamente logró conseguir su propia casa;
también le preocupaba mucho la educación de sus hijos, por eso nunca dudó en la
importancia de darles educación. Fue mucho el sacrificio que hicieron y que
siguen haciendo estos padres para poder salir adelante, a pesar de eso nunca
los he escuchado discutiendo ni dándoles mal ejemplo a sus hijos, es una
familia que vive en paz, suficiente tuvieron con la angustia vivida en medio de
la violencia.
Por: Jhonier Ramirez, grado 8°